martes, 25 de septiembre de 2007

Concepto y Periodizacion de la Historia

Historia: Se denomina así a la Ciencia que estudia la evolución de la humanidad y los acontecimientos acaecidos en el pasado. También se denomina Historia al periodo de tiempo transcurrido entre la aparición de la escritura hasta nuestros días. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados. Disciplina que estudia y narra estos sucesos. Conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación. Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un período de ella.

Etimológicamente del latín historia, y éste de griego historia, de histos, o histeron, pasado posterior.

La historia es un relato de acontecimientos y de los hechos dignos de memoria: a Herodoto se le llama el padre de la .historia. La historia es un desarrollo de la vida de la humanidad, y es más la historia es una narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memorables. En sentido absoluto se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos; pero también se da este nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase: historia de la filosofía... o historias de un pueblo, etc.


División del Tiempo Histórico

No hay un acuerdo universal sobre la periodización en Historia, aunque sí un consenso académico sobre los periodos de la Historia de la Civilización Occidental, basado en los términos acuñados por Cristóbal Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que pone al mundo clásico y su renacimiento como los hechos determinantes para la división. La acusación de eurocentrismo que se hace a tal periodización no debe impedir conocerla, por ser la más utilizada.

En el siglo XVI los historiadores de la literatura y los filólogos, estudiando el latín señalaron tres fases en su gradual evolución: la "alta edad" o "superior" que llegaba hasta Constantino, etapa del latín clásico; la "edad media" de la lengua, que alcanzaba desde Constantino a Carlomagno (siglos IV al IX), y la "edad ínfima" iniciada en el 842 con el primer texto en romance, Los Juramentos de Estrasburgo, Por eso precisamente Ch. D. Du Cange tituló su famoso diccionario Glossarium ad scriptores mediae et infimae latinitatis (Paris, 1678). La primera ocasión en que se designa el término "Edad media" con sentido histórico parece haber sido en 1639, por el liejense Rasuin en su Laodium. La expresión pasaría desde ese mismo siglo XVII a designar el período de transición entre la antigüedad clásica y el renacer de su cultura experimentada en la Edad Nueva que habita tomado cuerpo a lo largo del siglo XV. Y, en consecuencia, su uso tendía a menospreciar los valores de dicha edad intermedia como un puente o una noche de “mil años”. Los pedagogos fueron los responsables de que este nuevo concepto de la Edad Media adquiriera carta de naturaleza en los manuales o síntesis de historia. Un profesor de fines del siglo XVII, Cristóbal Séller (1634-1707) o Celarius –como gustaba llamarse latinizando su nombre a la manera humanista- introdujo la modalidad en uno de los manuales escolares de Historia Antigua editado en 1685, y la claridad que implicaba para la explicación histórica le indujo a repetirla en otro, titulado Historia Medii Aevi a temporibus Constanini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688). Otro profesor, Loescher, la repitió en un manual alemán: Geschicchte der Mittleren Zeiten (1725), y no tardó en generalizarse el nuevo concepto, porque resultaba cómoda esa división de la Historia.

El problema de cualquier periodización surge en hacerla válida para un ámbito espacial amplio, lo que resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar (habitualmente el Próximo Oriente) tardan en difundirse o surgir en otros lugares más o menos próximos y conectados (Europa Occidental) o lejanos y desconectados (América, Oceanía). Por ello surgen términos intermedios y de transición o superpuestos.

  • Prehistoria. Desde la aparición del hombre (fecha incierta) hasta la de la escritura
    • Paleolítico (Etimológicamente Antigua Edad de Piedra por la piedra tallada)
    • Mesolítico/Epipaleolítico. Periodo de transición, ligado a los cambios que produjo el fin de la última glaciación Desde el 10.000 aC hasta el VIII milenio en prox. Oriente y el 5.500 en Europa Occidental. (En las poblaciones en las que se desarrollo el neolítico internamente se denomina mesolítico y en aquellas que fueron neolitizadas por influjo externo epipaleolítico)
    • Neolítico (Etimológicamente Nueva Edad de Piedra por la piedra pulimentada) Ligado a la aparición de la agricultura, aldeas, cerámica. VIII milenio a.c. en Oriente Próximo (En España VI milenio a.c.)
    • Edad de los Metales
      • Calcolítico III milenio aC aprox. en Europa Occidental. La formación de las sociedades complejas
      • Edad del Bronce II milenio aC aprox. en Europa Occidental..
      • Edad del Hierro I milenio aC aprox. en Europa Occidental. Hasta la romanización.

EL MÉTODO DE LA HISTORIA


La historia es una ciencia de carácter peculiar y quiere un método propio, acomodado a la materia sobre que versa su investigación. No se puede aplicar el método empírico de las ciencias físicas biológicas, las cuales parten de la observación de hechos particulares, pero se elevan por abstracción de lo individual hasta la formulación de hipótesis, de teorías, de principios, que son posibles en virtud de la naturaleza misma de sus objetos, cuya fijeza de comportamiento permite la expresión de leyes universales que sabemos han de realizarse en circunstancias similares. El orden científico en estas ramas del saber es el siguiente: observación de los hechos o fenómenos. Interpretación. Formulación de la hipótesis. Comprobación, positiva o negativa. Elevación a teoría y formulación de principios leyes.


La historia se mantiene también dentro del campo de los hechos particulares. Pero para ser verdadera ciencia no necesita remontarse a la formulación de leyes universales, que son incompatibles con la contingencia radical de los acontecimientos históricos. Se puede llegar a formular ciertas leyes generales, o más bien diagramas, debe ser dentro de la flexibilidad exigida por la contingencia de los hechos y la intervención de sucesos pasados. Pero respecto de los futuros no rebasan el grado de una prudente probabilidad


El historiador trabaja sobre los hechos pasados, a cuyo conocimiento solamente puede llegar por medio de los documentos y testimonios a través de los cuales se ponen en comunicación con los acontecimientos pretéritos. Y es bien sabido que sólo una mínima parte de las acciones humanas ha quedado registrada en los documentos, y la labor crítica a que hay que someter las fuentes para adquirir certeza de su valor y de su veracidad.


Sería absurdo querer aplicar a la historia un método matemático, y también es inadmisible un método dialéctico a priori, a la manera de Hegel. La historia no versa sobre esencias abstractas, ni sobre conceptos universales, sino sobre hechos concretos y sucesos particulares, en los cuales, además de un elemento más o menos fijo y permanente, que responde al comportamiento general de la naturaleza humana, intervienen otros muchos fortuitos, libres, y, por lo tanto, imprevisibles. La historia no versa sobre lo que pudo haber sucedido, sino sobre lo que efectivamente sucedió. A la historia solamente interesa los que llegaron a la existencia. Por tanto no puede ser a priori, sino a posteriori, arrancando de la experiencia propia, si el historiador fuer testigo presencial, o de la ajena, cuando tiene que valerse de testimonios y documentos.


Fuentes:

ORTEGA Y GASSET, José (2005), La "Filosofía de la Historia" de Hegel y la Historiología (1928) en Obras Completas, Vol IV, Madrid: Taurus. ISBN 8430605924.

A. P. E., en NUEVA ENCICLOPEDIA DEL MUNDO, N° 16, Ed. Instituto Lexicográfico Durvan, Madrid, 1993

FRAILE Guillermo, Historia de la Filosofía, T. I, Ed. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 1965

Historia, en ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO AMERICANA, N° 27, Ed. Hijos de J. Espasa, Barcelona, 1925

PALESTRO Romeo, Aprendamos a Razonar, Ed. Don Bosco, La Paz, 1988

2 comentarios:

elisa dijo...

profe john porque la historia es tan aburrida????????

mariana dijo...

cuales son las organizaciones social,politica y economica de roma